Independientemente de que os interese o no, os voy a decir cómo se llega a mi edad sin haber probado la comida india. No es necesario negarse a ello ni una sola vez. Cuando alguien lo propone, únicamente hay que sugerir, sin ser demasiado enérgicos, que por qué no ir mejor a un mejicano, donde mejicano puede ser sustituido por cualquier otro tipo de restaurante ya probado y por lo tanto seguro. Hay a quien a esto le parecerá un proceder absurdo, y hay quien entenderá perfectamente la cantidad de secretos momentos de pánico a los que te expone un cambio de rutina.
Este método es infalible para no hacer nada nuevo, para pasearse una y otra vez por la zona confortable de lo conocido que a cierta edad puede tener ya un área considerable. Pero cuánto más tiempo pasa y más cómodo se está en esta zona, más infantiles y absurdas parecen esas lagunas, como el género western o la comida india.
Una prueba de que Memorama y este blog me han cambiado es que la última vez que me sugirieron ir a un indio me pareció una ideal genial, porque así podía probarlo y lo dije automáticamente, sin pensar en el blog. Tampoco pensé, la verdad, en los cuatro puntos de sutura que aún no me han quitado de la parte interior del labio, pero ése es mi estilo.
¿Anulé el plan? No. A veces el impulso de autodestrucción me domina.
Pero allí estoy, sentada en el Taj, con mi amiga Jennifer Cox, y esta vez sí, en el último segundo, el sentido común se impone y le digo al camarero que quiero el Tikka Masala de pollo poco picante. Mi amiga, que es vegetariana, pide otras cosas de la extensa carta para vegetarianos con la que cuentan los indios: un punto a su favor.
Como no tengo batería le digo a mi amiga que se encargue de las fotos. Me ofrece su iphone pero le pido que, por el bien de todos, las haga ella. Como es fotógrafa se siente como cuando a mí me piden que escriba un texto para una boda. La tranquilizo recordándole las fotos que, con total impunidad, he usado yo para mis posts, pero me divierto secretamente con su ansiedad. Es que mi amiga es muy graciosa. Aquí están las fotos, documentos indispensables ya que no recuerdo más nombres de casi nada de lo que pedimos.
Bueno, de la cerveza sí. Cerveza Cobra. Qué maravilla. Con ese nombre, aunque hubiera sabido a pis me hubiera parecido la mejor cerveza del mundo, pero es que además está buena. Igual que el resto de la comida. Que mi labio no esté pasando su mejor momento no sé si se debe a esta imprudencia o a todas las demás.
Fotos: Jennifer Cox







8 Comentarios
Jo… yo iba un montón al Tag, porque antes teníamos la oficina al lado, y tienen un menú del medio día que está muy bien de precio. ¡Qué buenos recuerdos!
Yo voy una o dos veces al mes con un par de compañeros por la misma razón, aunque es probable que mi “oficina” no la cambien de sitio, así que seguiré yendo.
Por cierto que, siendo la mejor comida del planeta, ya has tardado; la próxima vez atrévete con un buen Chicken Korma, que es dulce y probablemente a lo que sabe la comida de los dioses.
qué buena pinta tiene todo!
Carmen te has seguido lavando el pelo con bicarbonato y vinagre? como lo llevas?
¡Hola Paola! Como Carmen no contesta te doy mi opinión, que yo sí que lo estoy haciendo. Se me engrasa mucho menos aunque de momento no me queda igual después de cada lavado, no sé si es porque mi pelo aún está en fase de adaptación. Lo que más temía era que saliera caspa y no ha sucedido. Lo que tengo cada vez más claro es que si este método me funciona, pues bien, si no cambiaré de método pero al champú no quiero volver.
Hola Paola, sí que sigo con el método. El bicarbonato me va muy bien y no creo que lo cambie pero estoy intentando espaciar los lavados, aguantando toda una semana y realmente no veo ninguna mejora. Quiero esperar un poco más y después escribiré un post, contando la experiencia.
El tikka masala no es un plato indio, es inglés! o al menos es lo que los británicos me cuentas cada vez que vamos a comernos un curry here in London town. A mi cuanto mas picante mejor (un vindaloo o un jalfrezi) aunque los que llevan coco me chiflan.