El País

Una semana con el inbox a cero

Haber erradicado exitosamente de mi vida a dos enemigos tales como la montaña de platos y la montaña de ropa se me ha subido por completo a la cabeza, y embriagada en delirios de heroísmo me he atrevido a enfrentarme con otra entidad mortal: la bandeja de entrada de mi correo electrónico.

Yo nunca he tenido muchos problemas con el correo porque he trabajado durante años como creativa en agencias de publicidad ATL y, en ese mundo, ser creativo equivale a ser un elemento inexplicablemente valioso como profesional pero al que se le suponen serias discapacidades mentales. Así que nadie espera que contestes al correo, ni hace ninguna falta. En algún momento, una persona de cuentas te llamará por teléfono o se asomará a tu despacho y te dirá “te he mandado un correo, ¿lo has leído?” y tú puedes decir: “no, ¿de qué va? ¿tiene dibujos?” y la persona de cuentas procederá a explicártelo lentamente y con palabras sencillas, para que lo entiendas bien. En cuanto al correo personal, me he esforzado siempre en ser lo suficientemente graciosa y agradable en persona como para que todo el mundo me perdone que jamás conteste a los emails.

Pero eso se acabó. Ahora trabajo como freelance y en mi entorno personal han empezado a aparecer bebés, que son mucho más graciosos y adorables que yo. Mi sofisticado sistema de gestión de emails se derrumba.

El correo es probablemente el tema preferido de los manuales de productividad y si estáis familiarizados con ese mundo, la teoría del “Inbox Zero” os hará a estas alturas poner los ojos en blanco. Pero amigos, nadie en el mundo os la va a explicar como lo voy a hacer yo.

“Uy, esto va a ir directo al spam.”

El propósito de mantener el inbox a cero es simple: email que llega, email que contestas en el momento, archivas con etiqueta, borras o conviertes en tarea a realizar. Pero lo que no explican los manuales de productividad es que la sensación de mantener el inbox a cero equivale a la de un “¡NO ME PISES AHÍ QUE LO TENGO RECIÉN FREGAO!”. Cada email que entra es una nueva mancha en el inbox limpito y, o bien corres a eliminarla rápido, o sufres más que cuando lo tenías hecho unos zorros. Yo, personalmente, he disfrutado mucho esta semana de esa sensación de reto-triunfo constante, pero comprendo que hay a quien “fregar el portal” le estresa o le consume demasiada energía. Para los que quieran probar la experiencia, aquí algunos consejos:

-Filtros y etiquetas: Sin los filtros adecuados, esto no va a funcionar. Filtrar automáticamente los emails que entran, según su origen, es fundamental para reducir la cantidad de ellos que van a mancharte el suelo del inbox. Las newsletters, listas de correo y demás emails que no son spam pero que puedes leer sólo si te apetece o sin urgencia deben saltarse el inbox y archivarse directamente en su carpeta correspondiente.

 -Contestaciones cortas: Casi todos los emails se pueden contestar en un par de minutos. Hay que intentar ser directo y no comerse tanto la cabeza dando rodeos para no parecer cortante.

-Tareas: No todos los emails se pueden contestar rápido porque implican hacer cosas o tomar decisiones. He descubierto que la política de inbox a cero agiliza increíblemente lo segundo, y respecto a los emails-tarea, o bien se toma nota de ello y se archivan, o quedan presentes en el inbox hasta que se completan. Tenerlos ahí, tan a la vista, sin quedar sepultados por otro aluvión de emails, ayuda como recordatorio.

-Empezar de cero: No esperes a contestar absolutamente todos los emails que tienes pendientes para empezar con este sistema, porque si no, no lo vas a hacer nunca. Archiva todo lo anterior y marca un antes y un después. A toda esa gente a la que se le está desencajando la mandíbula de indignación leyendo este post PORQUE LES DEBO UN MAIL, les ruego amablemente que hagan uso de la función “reenviar”. He cambiado, os lo prometo.

 

Foto: Greta Garbo en “Conquest”.

Esta entrada fue publicada en Hábitos

8 Comentarios

  1. Publicado: 18 9/12 a las 7:01 | Permalink

    excelente, Carmen, me ha gustado mucho. Lo pondré en práctica.

  2. Lluvia
    Publicado: 18 9/12 a las 11:27 | Permalink

    Yo llevo años siguiendo esta política y me funciona de maravilla. Tengo la bandeja de entrada generalmente vacía (solo dejo las cosas importantes o “pendientes” en ella) y un montón de carpetas para clasificar todo. ¡Funciona! Y sobre todo, hace que no nos dé tanta pereza abordar el tema de los emails…

  3. Publicado: 18 9/12 a las 15:19 | Permalink

    Doy fe de que cumple lo que promete. Le he mandado un mail por la mañana y ya tengo respuesta. ¡Aleluya, hosanna!

  4. Publicado: 18 9/12 a las 15:32 | Permalink

    ¿Y puedes trabajar? A mí me agobia muchísimo el tema email… generalmente decido 30-50 min por la mañana y otro rato por la noche a responder todo pero en cuanto he terminado, me han respondido y me distrae muchísimo del trabajo…

    • Carmen Pacheco
      Publicado: 18 9/12 a las 15:45 | Permalink

      El caso es que yo siempre me estoy distrayendo del trabajo, soy incapaz de mantener la aten… ¡ARDILLA! …así que al menos esto es una desatención eficiente.

  5. Aída Sastre
    Publicado: 19 9/12 a las 12:23 | Permalink

    Jaja, este sistema lo llevo utilizando desde tiempos remotos :P

    • Carmen Pacheco
      Publicado: 19 9/12 a las 13:07 | Permalink

      LO SÉ, Aidís, LO SÉ :D

  6. liposucción
    Publicado: 31 7/13 a las 5:59 | Permalink

    La liposucción por sus características manejo quirúrgico y anestésico exige los mismos cuidados, y presenta los mismos riesgos, de cualquier cirugía, y más allá de esto hay mitos que siguen el aire, para que despejes tus dudas no dejes de visitarnos. http://bit.ly/12CLsIp

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