El País

Una hamburguesa de un kilo

La semana antes de venir a Estados Unidos cometí un error fatal: fui por primera vez al New York Burguer de Madrid. El plan era ir a probar la hamburguesa de un kilo que tienen en la carta, como celebración de su segundo aniversario. No es que la hamburguesa completa pese un kilo; lo que pesa un kilo es sólo la carne. Así que imaginad sus dimensiones. No, no os la imaginéis que no me fío un pelo de vuestra imaginación. Y por una vez en la vida, gracias al instructor, dispongo de una foto no borrosa:

¿Cómo abordarla?

 

Pues como una tarta.

El dueño del local salió a saludarnos, muy amable, y nos explicó que podíamos pedir la hamburguesa de un kilo del tipo que quisiéramos. Elegimos la más clásica para no añadir variables y poder analizar bien su sabor. En realidad, durante todo este proceso, creo que tanto el instructor como yo nos sentimos unos farsantes. Yo tenía que probar la hamburguesa para contarlo aquí y el instructor había accedido a acompañarme para estar un rato conmigo y despedirnos antes de que me fuera. Pero ninguno de los dos tenía ningún interés especial en enfrentarse a la clase de locura que significa una hamburguesa de un kilo.

Sin embargo, una vez que la probamos la cosa cambió. No sé cómo se puede hacer un kilo de carne picada a la brasa de manera que toda la masa quede en su punto, pero en el New York Burguer lo hacen. Estaba tan buena que apenas dejamos nada en el plato.

¿Sabéis esa parte del estómago que por mucho que lo llenes queda aún reservada para el postre?

Por supuesto, después de la experiencia, recomiendo ir al New York Burguer, si vivís o pasáis por Madrid. Quizá algunos de vosotros seáis habituales y sabréis por qué lo digo. ¿Pero recomiendo pedir la hamburguesa de un kilo para compartir? Pues si todavía están haciéndola, desde luego que sí. Porque es muy divertido compartirla, y porque ella en la mesa será el marcador, el recordatorio para esa ocasión social. Supongo que he comido muchas hamburguesas con el instructor, pero no las recuerdo todas. De esta ocasión, sin embargo, no me olvidaré.

O también puedes llevar a alguien que acabes de conocer y hacerle un “Me pido una hamburguesa de un kilo #enlaprimeracita”. Dejarás una huella imborrable.

Encontrar un sitio en Madrid donde hacen hamburguesas perfectas antes de irte una temporada a Estados Unidos es una cruel broma del destino, pero no esperaba menos de él. Siempre me hace estas cosas.

Esta entrada fue publicada en Alimentación, Gastronomía

3 Comentarios

  1. Publicado: 2 5/12 a las 11:58 | Permalink

    La última vez que fui a Madrid intenté ir aqui puesto que había buscado “las mejores hamburgueserías de Madrid” en internet. Hay mucha información, por cierto. El caso es que no pude ir. Lo intentaré la próxima vez! Qué pinta…

    Aqui en Gran Canaria tenemos la variante El Gigantazo, donde te hacen hamburguesas del tamaño de un plato (con pan y muchos ingredientes más), bandeja de papas fritas y botella re refresco, ese sería el menú gigante. Pero hay croassants, perritos, bocadillos, todo gigante! Aunque no creo que tenga la calidad del NY Burger del que hoy nos hablas.

    Espero ir la próxima vez que visite la capital!

  2. marco
    Publicado: 2 5/12 a las 20:51 | Permalink

    Yo ya conocia el New York Burger,y es muy recomendable.

    Para comerme el kilo de carne yo estoy preparando a mi cuerpo como los futbolistas se concentran antes de un partido importante,o los boxeadores bajan o suben de peso para un combate por el campeonato del mundo,durante esta semana solamente como ensaladas,fruta y sopa,mi estomago protesta mas que un jubilado, pero merecerá la pena.

  3. Publicado: 26 5/12 a las 7:32 | Permalink

    En julio pasado hable1bamos de las haerubgumsas de autor como de ese nuevo producto destinado a saciar a aquellos que quieren comer diferente pero ya no tienen la posibilidad de gastarse 30-35 euros por cubierto en una cena casi de rutina. Si alguien dudaba de que los tiros iban por ahed, VIPS presenta H3, su nueva cadena de hamburgueseredas gourmet (CincoDedas). Oh sed, las hamburgueseredas son los nuevos japoneses. Y ojo, que lo digo sin acidez, soy partidario de aquello que cantaba Shannon Hoon (Change); soy todo objetividad (o eso me gusta creer).

Publicar un Comentario

Tu email nunca será publicado o compartido. Los campos requeridos están marcados con un *

*
*

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>