El País

Un gin-tonic con polvo de oro y un Bloody Mary con trufa blanca

Como ésta es una revista de moda y tendencias, de vez en cuando tengo que hacer para este blog cosas aspiracionales. “Aspiracional” es el término que usamos los publicistas para referirnos a algo que genera envidia; básicamente el motor del sistema capitalista.

Generar envidia es una actividad extenuante, os lo aseguro. Requiere una gran cantidad de tiempo, y una constante documentación del proceso a través de fotos hechas con el móvil. Y sabéis que este último punto no es precisamente mi fuerte…

Sin embargo, yo, por vosotros, hago cualquier cosa y si tengo que esforzarme en realizar actividades aspiracionales, que así sea. Con esta increíble capacidad de sacrificio, me encaminé la semana pasada al pub O’Clock en Juan Bravo, resignada a probar un par de cócteles.

Nada más llegar, me di cuenta de que ya la entrada resultaba bastante aspiracional. Afortunadamente, para enseñaros lo bonito que es el sitio no he tenido que hacer las fotos yo:

Una vez allí, Carlos Moreno, el barman residente, salió a saludarnos a mi acompañante y a mí y nos preparó dos de sus nuevos cócteles:

El gin-tonic sin alcohol con polvo de oro:

Una foto de un gin-tonic. No es que el mundo necesite más...

¿Por qué querría alguien tomarse un gin-tonic sin alcohol? Pues porque hay momentos en lo que apetece el sabor pero no es de recibo tomarse un copazo. Yo he intentado muchas veces prepararme una tónica con todo el cariño que puedo ponerle a un cóctel, pero definitivamente sin la ginebra el sabor es lo mismo. El gin-tonic sin alcohol que hacen en O’Clock es, sin embargo, uno de los gin-tonics más ricos que me he tomado en mi vida y, según su creador, le debe su sabor al sirope de ginebra y de cardamomo. El polvo de oro es para que se te suba a la cabeza, aunque no lleve a alcohol.

Bloody Mary con trufa blanca:

El Bloody Mary es mi segundo cóctel preferido después del frozen margarita. Es un cóctel-merienda o cóctel-aperitivo porque el zumo de tomate lo hace bastante sustancioso. Si le añades el sabor de la sal de trufa blanca que lleva el cóctel de Carlos Moreno, te deja la sensación de haber cenado. Recomiendo probarlo porque el sabor es delicioso, sobre todo para los fans del Bloody Mary, pero quizá es mejor compartirlo porque empacha un poco.

La buena noticia es que, a pesar de lo superaspiracional que os haya parecido todo este asunto, estos cócteles no son más caros que los de cualquier otra coctelería de Madrid, así que por favor, no sintáis envidia y dedicaos el placer de un cóctel, que es algo que debería ser un derecho humano universal.

Fotos bonitas: O’Clock

Esta entrada fue publicada en Bebidas, Lugares

5 Comentarios

  1. leonor
    Publicado: 26 4/12 a las 9:01 | Permalink

    uyyyy a mi lo que no me gusta del gin tonic… es la tónica!! jejejejej :D

  2. Sílvia
    Publicado: 26 4/12 a las 10:38 | Permalink

    y a mi del blody mary la trufa… ¬_¬¡

  3. Mik
    Publicado: 26 4/12 a las 17:36 | Permalink

    Yo del polvo de oro … me quedo con el polvo !

  4. Mik
    Publicado: 26 4/12 a las 17:38 | Permalink

    Gin Tonic sin Gin. Eso es un postre no una copa.

  5. Publicado: 3 5/12 a las 13:46 | Permalink

    I just added this site to my google reader, very good stuff. Can’t get enough!

Un Trackback

  1. [...] de colorinchis, hidrógeno y esferificaciones en copa balón. Basta de estupideces aspiracionales como ese gin-tonic con polvo de oro. Basta de barmans con ínfulas de Ferran Adrià y camareras con [...]

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