El País

Un café en el primer Starbucks del mundo

¿Habéis visto ese capítulo de los Simpson en el que Bart camina por un centro comercial y cada vez que entra y sale de algún local hay más y más Starbucks a su paso? Bueno, dado que estoy en Seattle, me parecía curioso visitar el origen de la plaga, el local original, la madre de todos los Starbucks.

Yo no lo sabía antes de venir, pero el estereotipo de Seattleite es un tipo con gorro de lana y café en la mano. En un país donde los cafés superan la capacidad de volumen líquido que puede albergar un estómago medio, la gente de este estado se considera una autoridad en la materia, hasta el punto de que uno de aquí le comentó a un amigo español que le había sorprendido mucho probar en París un café tan bueno como los de Seattle. En París. No sé qué opinión les merecerá Colombia.

Siempre que hablo con alguien de aquí, trato de evitar por todos los medios el tema del café. Sin embargo, como extranjera que soy, en algún punto de la conversación se sienten en el deber de recomendarme las mejores cafeterías de la ciudad. Entonces les digo que no tomo café. Una vez que acaban de reiniciarse, me hablan de las infusiones, que ya sabéis que tampoco es lo mío, y eso crea un abismo insalvable entre esta gente que inventó el concepto de cafetería acogedora en la que pasar horas mirando la lluvia a través de los enormes ventanales, y yo, una alienígena.

Starbucks aquí no es ni mucho menos un sitio “cool”. En esta ciudad puedes saber si una cafetería “mola” de manera cuantitativa, calculando la proporción de gente total/gente con portátil y de pc/macs. Un 100% de macs es un 100% de “molonidad” y dejo aquí esas comillas para que cada uno haga el uso que quiera de ellas. Creo que Starbucks es una cadena insoportablemente mainstream para el hipster Seattleite medio (bueno, y a estas alturas para cualquier hipster del mundo en general) pero se sienten muy orgullosos de haber exportado el modelo.

Yo también he oído cosas terroríficas sobre la política empresarial de Starbucks (es que estoy desarrollando el superpoder de predecir lo que vais a escribir en los comentarios), pero como no manejo datos contrastados, no voy a expresar mi opinión sobre la empresa. Lo que me desquicia de los locales en Madrid es la acústica. En un sitio donde se supone que hay sofás para relajarse, las voces resuenan como gritos de chimpancés puestos de anfetas.

¿Sería el Starbucks original un sitio distinto? ¿Sería un lugar mágico, especial? Ls respuesta ha llegado a mí en forma de cola que salía de la puerta de un local de Pike Place.

Are you kidding me?

¿Miércoles por la tarde? ¿En serio? Paso de ti totalmente Starbucks. Hago una foto de tu logo original y vas que te matas:

El local es diminuto y la cola de turistas es tal que hay sólo un par de mesas para sentarse. Desde fuera he visto la cara de no dar crédito de los camareros, que debe ser la que tienen permanentemente trabajando en un sitio donde la gente hace cola, HACE COLA, para pagar los cuatro dólares que cuesta un café de Starbucks. Un café de Starbucks cualquiera, porque es el mismo.

Pero al menos ha valido la pena entender el por qué del logo. Siempre me ha chocado que fuera una de esas sirenas de doble cola. ¿Por qué? ¿Café y sirenas? Según Wikipedia que, para otra cosa no, pero para los datos trivia es la Biblia, el nombre de Starbucks se eligió por ser el primer oficial del barco Pequod de la novela Moby Dick y una mejor alternativa al nombre del barco en sí (me encanta pensar en que Starbucks, por una asociación literaria similar, hubiera podido llamarse Nostromo). De ahí, supongo, la sirena del logo, que en la glorieta de Bilbao parece un tanto fuera de lugar, pero que aquí se encuentra en su salsa:

El café me lo he tomado finalmente, acompañado de un brownie, en un Starbucks de Olive Way, rodeada de una proporción superior de pcs y sin el acompañamiento sonoro de los monos yonkis. Casi le encontrado sentido a recostarte en el sillón de una cafetería y contemplar melancólicamente el cielo enorme, gris y revuelto de Seattle.

 

Esta entrada fue publicada en Lugares

14 Comentarios

  1. MiukuM
    Publicado: 24 5/12 a las 12:12 | Permalink

    ¡Ay señorita Pacheco, la de envidia que me das con estas fotos y estos viajes!

  2. Craisis
    Publicado: 24 5/12 a las 16:11 | Permalink

    ¡Eso digo yo! tremenda envidia poder estar en Seattle (fan incondicional de Pearl Jam al habla) y muy fan de que critiques el postureo que acompaña siempre a estas cafeterias (y conste que me gustan sus café, frapuccinos y demás…..una pena que me falte el mac)

    Eres genial

    :)

  3. Carla
    Publicado: 24 5/12 a las 19:01 | Permalink

    En el último párrafo: “casi le HE encontrado”. Muy divertido el post ;)

  4. Publicado: 24 5/12 a las 19:49 | Permalink

    Justo enfrente de ese Starbucks original, a la derecha de Pike Market, hay un césped y unos tótems; se pilla wifi municipal gratuita, pero no hay cosas tan extrañas en Internet como el comportamiento de la gente que habita ese césped (sí, habita). Recuerdo al señor que lavaba la ropa interior en la fuente de beber, al samoano enorme que ladraba a los perros y al hombre que iba por ahí preguntándole a la gente qué tipo de manjar ruso estaba comiendo para quedarse, inmediatamente después, mirando al infinito.

    ¡Qué cantidad de recuerdos!

  5. Beta Coqueta
    Publicado: 25 5/12 a las 12:26 | Permalink

    Desde luego una te lee y piensa: escribir es lo suyo.
    Enhorabuena!

  6. Sonia
    Publicado: 26 5/12 a las 10:59 | Permalink

    Siempre cuestionando los gustos de los seguidores de Starbucks y los cafés a cuatro dólares… Mi madre dice ” algo tendrá el agua cuando la bendicen…”. Si no te convence, simplemente, no te pongas en la fila.

  7. Calabacillas
    Publicado: 27 5/12 a las 10:10 | Permalink

    America para los americanos.

  8. Julio Lozano Ibañez
    Publicado: 27 5/12 a las 23:47 | Permalink

    Aquí en México, y sobre un filtro situado encima de un colador de polietileno, cargado con una cucharada copeteada de café Blasón Orgánico, vertemos agua Bonafont hirviente, y recibiendo, sobre cafetera de porcelana vidriada precalentada y escurrida,
    obtenemos un americano sensacional, listo para pintarlo, con un10% de leche fresca de calidad, y tomarlo sin edulcorar, para disfrutar de bouquet total. El que prueba, repite o se vuelve loco.

  9. Julio Lozano Ibañez
    Publicado: 27 5/12 a las 23:48 | Permalink

    Aquí en México, y sobre un filtro situado encima de un colador de polietileno, cargado con una cucharada copeteada de café Blasón Orgánico, vertemos agua Bonafont hirviente, y recibiendo, sobre cafetera de porcelana vidriada precalentada y escurrida,
    obtenemos un americano sensacional, listo para pintarlo, con un10% de leche fresca de calidad, y tomarlo sin edulcorar, para disfrutar de bouquet total. El que prueba, repite o se vuelve loco. Café de calcetín, con técnica culinaria primaria.

  10. Beatriz
    Publicado: 5 6/12 a las 19:47 | Permalink

    Cuando leo que no te gusta el café ni el té/infusiones no me siento tan sola en este mundo.

    Yo también soy una rarita, aunque al menos me gusta el Colacao XD Cuando me fui de Erasmus mis amigos rabiaban por ir a un Starbucks. Al final fuimos un par de veces y, como yo sólo pedía “hot chocolate”, no merece la pena ir allí para comprarse uno. En otros sitios los hay más baratos y mejores.

  11. Jasi
    Publicado: 11 6/12 a las 19:48 | Permalink

    Me alegro de que su angloamericanofilia, que en algunos momentos me ha recordado a la de los textos de Elvira Lindo, tenga unos límites razonables que le impidan hacer semejante cola en un Starbucks. Si fuera dueño de ese local subiría los precios de los cafés hasta borrar del mapa cualquier cola. Para los pobres pondría precios bajos a horas intempestivas (3 a.m., 4 a.m…). Veamos quién es el guapo que se pone a hacer cola.

    • Ángeles
      Publicado: 23 8/12 a las 12:36 | Permalink

      En algunos Starbucks tienen hora feliz, para que se apelotonen los pobres :-)

  12. Ángeles
    Publicado: 23 8/12 a las 12:35 | Permalink

    No es la resonancia de los locales de Starbucks en España, son los españoles. El señor de Seattle que ideó y exportó este modelo no cayó en la cuenta de que aquí habría el mismo nivelde ruido que en la jaula de los mandriles del zoo. No, más. Ay… localización….

  13. yolanda
    Publicado: 3 1/13 a las 19:14 | Permalink

    En México un cafe del Jarocho en Coyoacan, cuesta 13 pesos, y esta riquisimo, no se diga el capuchino o el chocolate. Tengo compañeras que se van al cafe este Starbucks solo por presumir ( despues ni tienen para comer).
    A los mexicanos nos siguen engañando con espejitos.

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