El País

Ser más feliz gracias al Efecto Tetris 2/2

Me gustaría tener una voz profunda e interesante con la que decir “Previously on Sujeto de Pruebas”, pero os tendréis que conformar con un link y con que os resuma brevemente lo que expliqué el lunes:

Jugar durante muchas horas a un videojuego como el tetris crea un patrón cognitivo en nuestro cerebro, que se mantiene durante un periodo de tiempo, aún cuando estamos realizando otras actividades. En el libro “The Happiness Advantage”, Shawn Achor propone que, mediante la práctica repetida de un ejercicio, nos aprovechemos de este efecto y condicionemos a nuestro cerebro para focalizarse de manera inconsciente en lo positivo. Esto no modificará nuestra realidad, pero sí la manera en que la percibimos.

Tener la mente en contacto con la naturaleza. Buena idea.

Tal vez porque nos hemos quedado atrapados en un bucle de crítica, queja o autocompasión, tal vez porque nos hemos contaminado en un ambiente negativo, tal vez porque nuestro propio trabajo consiste en identificar rápidamente los fallos y puntos débiles de un informe, un proyecto o nuestra competencia. O tal vez porque hemos nacido así de imbéciles, es posible que nuestro cerebro esté configurado para focalizarse en todo lo que va mal e ignorar lo que va bien.

No sé vosotros, pero si yo estoy teniendo un mal día, soy capaz de llegar un resort de las Bahamas, identificar una mancha en una moqueta a doscientos metros y ponerme a llorar de inmediato. Y que me digáis que no tengo derecho, que vosotros sí que tienes problemas de verdad no sólo no me va a consolar, sino que es muy probable que no me importe ­–no offense–.

Pero hablar de “focalizar en lo positivo” me mata, de verdad. Es releerme y no creer ni una palabra de lo que estoy diciendo. Así que para explicarlo con un ejemplo más común, pensad en esa canción o esa palabra que escucháis una vez y os llama la atención. De repente, esa misma canción suena en un bar al día siguiente o la persona que os gusta utiliza dicha palabra. Dios mío, qué casualidad tan increíble, es el destino, sois personajes de una película de Medem. No, por supuesto que no.

Lo que ha ocurrido es que esa canción o esa palabra antes iban directos al spam de vuestra percepción, pero en el momento en que habéis pensando conscientemente en ellas, las habéis marcado como importantes y han empezado a aparecer en la bandeja de entrada.

Esto es así porque si nos fijáramos con igual atención en todas las canciones que suenan y todas las palabras que escuchamos seríamos autistas y estaríamos muy cabreados con el ruido incesante que hace el mundo.

Uno de los ejercicios que Shawn Achor propone para que empieces a ignorar las manchas en la moqueta y aprecies lo bonitas que son las cortinas, es el “Three Good Things”, cuyo nombre dejaré en inglés porque en español suena todavía más idiota.

Se trata simplemente de apuntar de manera diaria, al menos durante una semana, las tres cosas buenas que hayan ocurrido ese día. Suena tonto y uno se siente como tal el primer día, pero os aseguro que funciona y, ya sabéis, no cuesta más que un minuto, así que no os podéis poner ninguna excusa.

Tras haber realizado este experimento durante mes y medio, ¿soy ahora una persona feliz? Pues no.

Qué gilipollez. Si fuera tan fácil, todo el mundo sería feliz desde hace tiempo. Pero sin embargo, es sorprendente el cambio que el ejercicio ha operado en mí a la hora de valorar mi suerte. Desde que practico esta rutina, me encuentro a mí misma pensando “no puedo creer que haya cogido este autobús a tiempo”, “es increíble que haya dejado de llover justo cuando salíamos”, “hemos dado con el sitio perfecto para comer”. No soy “feliz”, pero soy “más feliz” de lo que era, o al menos me siento mucho menos desgraciada, lo cual es un avance fantástico <- ¿lo veis? Creo que lo vais pillando.

Instrucciones para realizar el ejercicio

Es posible que si, como yo, descubristeis en la infancia que lo único divertido de escribir un diario era estrenar el cuaderno, os aburráis muy pronto de hacer este ejercicio. La clave está en encontrar una forma de llevarlo a cabo que resulte entretenida o se ajuste a la personalidad de cada uno. Shawn Achor cuenta el caso de alguien que decía sus tres cosas buenas, con su familia, como un ritual antes de cenar y otro que las comentaba con su esposa. Yo, sinceramente, antes que eso, me pegaría un tiro.

Puede que a vosotros lo que os guste sea pintar con rotuladores de colores en un cuaderno de treinta euros o garrapatear tres palabras en una servilleta sucia. Para mí lo que funciona es utilizar una app de iPhone y iPad, porque descubrir periódicamente opciones y funcionalidades nuevas que jamás voy a utilizar es lo que más me gusta en la vida. Mi app es Awesome Note, que uso para muchas otras cosas y que tiene opción de adjuntar fotos, mapas y dibujos.

Conocerse a sí mismo

Este ejercicio de verdad opera un cambio en la percepción o al menos así ha ocurrido conmigo, pero cuando se practica durante un periodo prolongado provoca un efecto secundario que es aún mejor (¿es aún mejor de verdad? No lo sé, esta positividad me nubla el juicio). Cuando tomas nota durante muchos días de las cosas que te hacen feliz cada día, puedes sacar algunas conclusiones sobre ti mismo que tal vez no tenías a la vista. Os cuento algunas de las mías, porque creo que pueden ser universales y porque, reconozcámoslo, me encanta contar mi vida:

-El remedio natural

Los días que pongo un pie en el exterior soy mucho más feliz que los que me quedo en casa. Pero no basta con tomar una cerveza en una terraza; es el contacto con la naturaleza lo que me hace feliz de verdad. Si puedo salir de la ciudad lo considero un lujo, pero un paseo por el parque, escuchar el trino de los pájaros o incluso mojarme con una llovizna inoportuna me hace conectar con lo que estoy viviendo y queda registrado en mi mente. Es algo a lo que no das importancia de manera habitual, quizá ni siquiera te pares a pensar en ello, pero cuando tu mente está escaneando en busca de algo bueno, salta a la vista.

-El tópico de las pequeñas cosas

A los pocos días de comenzar el ejercicio, de manera casi inconsciente tu cerebro empieza a trabajar en ello. Es como un programa ejecutándose en segundo plano: buscas cosas buenas que poder apuntar por la noche. ¿Pero qué se puede apuntar cuando uno está teniendo uno de esos auténticos días de mierda donde todo sale mal y tenemos el ánimo por el suelo? Por mi experiencia os puedo decir que ahora mismo recuerdo uno de esos días, hace un par de semanas. Tengo una vaga idea de lo que me tenía tan angustiada, pero de lo que estoy segura es que una de mis tres cosas buenas fue quitarme los zapatos al llegar a casa y entrar en calor. Lo recuerdo con la misma felicidad que si me hubiera subido a unos de esos castillos hinchables de las ferias. Otro día apunté la sensación de comodidad tan increíble que tuve después de ducharme. ¿Acaso en todos mis años de mi vida no me había descalzado nunca? ¿No me había duchado? Pues sí, amigos, como todos vosotros, he realizado esas acciones a diario, pero en días de perros, las experimenté en toda su gloria. Quién sabe, quizá si sigo por este camino, lloraré de alegría ante la sola visión del agua potable.

-La felicidad es una actividad solitaria

Creo que durante mucho tiempo he tenido una idea algo idealizada de la soledad y uno de los mayores errores de mi vida ha sido querer disfrutarla hasta el punto de aislarme en muchas ocasiones. Estoy segura de que los peores momentos de mi existencia los he pasado completamente sola. Pero ya sea por esa experiencia o por mi forma de ser, los momentos de felicidad que no comparto con nadie son también los más intensos. Miro mi lista y, por supuesto, encuentro mucha gente en ella, pero las experiencias que he tenido sola son las más vívidas y perdurables. Esto no es una sorpresa para mí y no volveré a caer en el mismo error de llevarlo al límite. Pero me pregunto cuántas personas no ven así de claro que la verdadera felicidad comienza por hacer las paces con uno mismo.

Esta entrada fue publicada en Hábitos

8 Comentarios

  1. FrauEvey
    Publicado: 28 6/12 a las 15:10 | Permalink

    Me másmola la entrada. :)

  2. Elena
    Publicado: 28 6/12 a las 16:35 | Permalink

    Jaja, qué gracia me ha hecho lo de “lo único divertido de escribir un diario era estrenar el cuaderno”, tan, tan cierto…Tengo yo unos cuantos en los que sólo tengo escrita la primera hoja. La historia de mi vida…

  3. Tina
    Publicado: 28 6/12 a las 17:33 | Permalink

    Muy cierto todo, especialmente aquello de que la felicidad pasa por hacer las paces con uno mismo!! yo también he probado esta técnica de las 3 cosas buenas del día, pero para gente como yo que llevamos tiempo preparándonos oposiciones muy duras, no ha dado mucho resultado… :( Eso sí, para mí otra técnica para ser más feliz cada semana es cada una de las entradas de “Sujeto de Pruebas. Vivir para contarlo” !!! Así que, GRACIAS!! :) )

  4. Rebeca
    Publicado: 29 6/12 a las 12:16 | Permalink

    Bravo. Me apunto al ejercicio.
    Pequeño apunte: el yoga, aunque parezca un topicazo, REALMENTE ayuda a ponerte en contacto con la naturaleza.

  5. Publicado: 30 6/12 a las 20:04 | Permalink

    Hoy mismo empiezo con esa lista.

  6. Publicado: 30 6/12 a las 23:34 | Permalink

    Me encanta la entrada , pero lo que me ha chiflado es la aplicación para el iPad, me he enganchado totalmente!

  7. Saru
    Publicado: 2 7/12 a las 21:24 | Permalink

    Eres genial :) Gracias!

  8. Publicado: 6 7/12 a las 20:06 | Permalink

    “Pero me pregunto cuántas personas no ven así de claro que la verdadera felicidad comienza por hacer las paces con uno mismo”
    Eso mismo me pregunto yo y no es que sea una ermitaña. Es que disfruto de mi soledad y de la felicidad que me aporta (cuando de verdad necesito estar sola)

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  1. Por Una de vaqueros: Blogs | S Moda EL PAÍS el 10 7/12 a las 11:45

    [...] un sujeto de pruebas que, a diferencia de la Pacheco, que se atreve con experimentos químicos y metafísicos, suelo testar ropa. Por conocer de lo que escribo y por mera curiosidad acabo en los probadores de [...]

  2. [...] en conseguir escribir algo para mí a diario. Así que cuando leí este post de Carmen Pacheco: Ser más feliz gracias al Efecto Tetris 2/2, me descargué la aplicación Awesome Note y me dediqué a hacer el ejercicio que se propone en el [...]

  3. [...] de hoy es una de mis más queridas y más usadas. La empecé a utilizar después de comenzar con mi diario digital, para el que al principio usaba Awesome note. Cuando descubrí Flava, decidí probar esta aplicación especialmente diseñada para llevar un [...]

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