El País

Hacer una maleta de vuelta

Salvo sentarte encima, encomendarte a los dioses caprichosos del los aeropuertos que regulan el sobrepeso de equipaje y llevar puesto el sombrero que alegremente te compraste (en qué hora), no creo que haya mucho más secreto.

Foto: Seth Rader

Pero aquí van algunos valiosos bienes inmateriales que conviene llevar en la maleta:

 -Ganas de volver: Si has estado fuera, como yo, casi tres meses, probablemente haya algo que ya vayas echando de menos (NOT), pero es más difícil sentirlo al volver de una semana de vacaciones o un incluso un fin de semana largo. Bueno, pues si no tienes ganas de volver, las finges. ¿Recuerdas aquello de fingir energía? Funciona. Y no se puede volver a ningún sitio sin ganas de volver. Eso mata el alma nada más pisar tierra. Hay que afrontar el viaje de vuelta como si fuera uno de ida.

-Planes: Yo ya tengo planes concretos para los cinco primeros días tras mi vuelta, una lista de cosas que hacer, algunos proyectos y en general más expectativas vitales que con las que me fui. Por experiencias anteriores, sé que la lista, en concreto, es indispensable para no caer en el horror de “otra vez aquí”, “parece que nunca me hubiese ido” y en general lo que todo el mundo sufre como depresión postvacacional. Dado que los “no le des vueltas a eso, que es obsesivo” y “no pienses en eso que no puedes hacer nada” no me han funcionado nunca muy bien, últimamente, en cuanto caigo en el abismo de la nostalgia, melancolía y autofustigamiento  lo que me digo a mí misma es “tienes razón, tienes razón ¿pero tienes tiempo, Carmen?”. Y no, no tengo tiempo.

 -Novedades: Volver a tu rutina cotidiana y laboral puede ser realmente deprimente si no introduces novedades. Nadie quiere ver la nueva temporada de una serie si no hay nuevos personajes, si algún protagonista no se ha cortado el pelo, si la cosa no empieza con un inesperado giro de guión. La vida es igual. Ya en la infancia la vuelta al colegio estaba llena de emoción. Hasta ese complemento que compraste en vacaciones le puede dar un nuevo aire a tu atuendo habitual. Y  si se te saltan las lágrimas nada más pensar en volver al trabajo, es que quizá haya que cambiar de trabajo o al menos introducir otros cambios en tu vida para poder sobrellevarlo. No es imposible porque yo lo he hecho.

Cosas que NO llevar en la maleta:

 -Nostalgia: Yo no me voy a llevar ninguna de Seattle. Esta ciudad va a seguir aquí para cuando quiera y pueda volver a ella, y si he sido tan feliz en uno de los lugares donde más llueve del mundo, está claro que hay muchos otros que debería conocer. Es curioso que durante mi estancia aquí haya estado más preocupada de lo que me iba a deprimir la vuelta que de la vuelta en sí. Hoy es domingo (no es que los domingos sean tristes, es que la tristeza está hecha de domingo), hace viento, está nublado, es mi último día aquí y, sin embargo, me muero de ganas de empezar el nuevo viaje.

-Regalos: Esto no es inmaterial, pero precisamente por eso, no tienen sitio en la maleta. Los regalos de vuelta de un viaje son un vestigio de cuando los vuelos eran muy caros y no se podía comprar a través de internet. Son un atentado involuntario además contra los destinatarios que habitan apartamentos diminutos, por mucha ilusión que les haga. Estoy en contra de los regalos de viaje, a no ser que sean cosas pequeñas y útiles que sólo se puedan obtener en un destino exótico (especias, por ejemplo), pero no creo que nadie espere una figurita del space needle, ni una camiseta de los Seattle Sonics (que más bien parece merchandising de Xbox). Te animo a que, como yo, instaures la era del sentido común en tu vida social: no le traigas nada a nadie de tu viaje.

Esta entrada fue publicada en Hábitos, Lugares

3 Comentarios

  1. Alba
    Publicado: 18 7/12 a las 10:37 | Permalink

    Qué bien que estés de vuelta pronto.
    Vas a continuar por aquí escribiendo?

  2. Publicado: 18 7/12 a las 18:28 | Permalink

    Me ha gustado mucho y creo que el broche de oro es el gif del perro con la moto. :)

  3. Beatriz
    Publicado: 19 7/12 a las 16:12 | Permalink

    Carmen, me encanta tu blog, al que me enganché hace poco. Seguirás con él?
    Lo de los regalos hace anios que lo descarté. Sigo la consigna que me dió el cura el día de mi boda (ir ligera de equipaje).
    Para lo de la procrastinación sigue el consejo de la madre de una amiga: “contra la pereza, diligencia” es mi lema.
    Feliz vuelta a casa!

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