El País

En busca de las mejores patatas al vinagre

Puede que haya comentado aquí antes, no una sino varias veces, mi profundo amor, respeto y admiración por las Lays Vinagreta. Desde tiempos inmemoriales se ha considerado una muestra de inestimable cortesía aparecer en mi casa con una bolsa de Lays Vinagreta bajo el brazo, en señal de ofrenda -la Virgen de Lourdes tiene unas costumbres y yo tengo otras-. Estas han sido amables personas, personas de bien, cuyo nombre yo mecanografiaría sútilmente en una lista, si de repente, no sé, por poner un ejemplo, fuera la secretaria de Oskar Schindler (cosas más raras se han visto en el espacio-tiempo).

Sin embargo, a lo largo de la historia también, mientras yo defendía el estandarte de las Lays Vinagreta como el más alto nivel de excelencia al que puede llegar la comida basura, he oído leyendas, aquí y allá, sobre marcas de patatas a la vinagreta aun MEJORES, que se comercializaban en tierras lejanas. Se me ha hablado mucho de ciertas patatas Salt & Vinegar que se pueden encontrar en UK (no recuerdo la marca) y otras supuestas maravillas de las que vosotros, que sois gente de mundo, sin duda habréis oído hablar.

Ya que me encuentro aquí, en la meca del alimento envasado, y ya que soy un sujeto de pruebas, no quería pasar la oportunidad de realizar una comparativa entre algunas de las marcas que nos ofrecen los Estados Unidos de América:

Tim’s Sea Salt and Vinegar: Lo que se dice de estas patatas en su envase “extra thick and crunchy” es totalmente cierto. Son unas patatas duras, recias, fornidas, que mientras masticas te llenan la boca de un sabor ácido y fuerte, y te destrozan la lengua con rudeza. Reconozco su potencia, pero como ya nos dijo una marca de algo no mucho menos artificial: la potencia sin control no sirve de nada.

Pop chips: No son exactamente patatas. Son unos pequeños discos ligeros y crujientes, sin demasiada grasa. El sabor está muy bien: ácido pero sin llegar al extremo. En general es un snack muy correcto, pero que te deja ganas de más. Un snack recatado, como de primera cita.

Kettle Chips: En su versión normal, su versión krinkle cut, e incluso su versión baked (¿65% menos de grasa? ¡Qué me cuentas!) estás patatas conservan una sólida dignidad de comida basura que su publicidad y su envase elegante y “healthy” no logra menoscabar. El sabor es más que correcto y lo suficientemente intenso, pero ¿mataría yo por estas patatas? No, por estas no.

Kettle cooked Lays: Estas patatas me entristecen enormemente. Son como una versión de las Lays normales más serias, más patatas, más adultas. Como una patata treinteañera que haya perdido la frescura, la rebeldía y la acidez de la veintena. Una patata que está pensando en sentar la cabeza y formar una familia. Pues no, Lays, no, quédate con tus kettle cooked, que bastante tengo yo ya con lo mío.

Uncle Ray’s:¿Pensabais ya que iba a acabar diciendo que no hay ninguna patata como las Lays Vinagreta? Pues no, en absoluto, he conocido algo nuevo, me ha vuelto a pasar. Con estas patatas me topé en el minúsculo y terrible local regentado por el caucásico de la esquina, único suministro de infralimentos en un par de manzanas a la redonda. Las patatas tienen un envase negro, agresivo, con un logotipo ochentero y regulero. Son patatas cyberpunk, patatas que comería una mujer con lentes reflectoras en lugar de ojos, mientras espera las órdenes de su próxima misión, sentada al fondo de un tugurio sin licencia. Pero esperad un momento, porque aún no habéis visto la página de la marca y las amables palabras que os dedica allí y en la trasera del envase de las patatas el propio Uncle Ray.

¿Por qué son estas ahora mis patatas preferidas? Porque tienen un sabor inigualable, sutil e intenso, como una cuchilla… no, como una cuchilla no, como un láser. Y la fínisima y delicada patata, impregnada en esa pócima de dolor y placer, se fractura sobre la lengua al mínimo contacto con los dientes, y estalla en una abrumadora sensación de completa felicidad.

Esta entrada fue publicada en Alimentación

9 Comentarios

  1. Publicado: 19 6/12 a las 11:53 | Permalink

    jajaja me ha molado la última descripción, “dolor y placer”. A mi me pasa con las golosinas, me gustan más las que llevan azúcar ácida.

  2. Publicado: 19 6/12 a las 16:58 | Permalink

    tengo ganas de patatas lays a la vinagreta RIGHT NOW!

  3. Maria
    Publicado: 19 6/12 a las 18:13 | Permalink

    Prueba las Sea Salt and Vinegar de Cape Cod…. o cualquiera de sus variedades….
    http://capecodchips.com/

  4. Asf
    Publicado: 19 6/12 a las 21:17 | Permalink

    y a quién le importa esto (no, no me lo leí, tranquila)

  5. Merak
    Publicado: 20 6/12 a las 8:34 | Permalink

    Bah. Me convenciste con el cheesecake y te dedico mentalmente una oración cada vez que consumo uno. Pero las patatas a la vinagreta no me gustan nada. Prefiero los Doritos picantes. Un día de estos me quedaré sin lengua. En cualquier caso, me alegro de que hayas encontrado unas patatas mejores, siempre alegra descubrir algo todavía mejor de lo que ya conoces.

    Oye, y puestos a hablarnos de las guarrerías yanquis, ¿no vas a hablarnos de los refrescos que tienen por ahí?

  6. jorge
    Publicado: 20 6/12 a las 10:30 | Permalink

    si tienes pene no suelen gustar, el vinagre gusta a las mujeres

  7. Ganguli
    Publicado: 20 6/12 a las 11:55 | Permalink

    Lo autentico es ir al Fish n´Chips shop que te saquen las patatas bien gruesas de la freidora y las rocíen con sal y vinagre ahí mismo, las envuelvan en papel (que se volverá transparente en microsegundos) y te las lleves de camino a casa, por supuesto;

    No serán menos de las 2 de la mañana, no te habrás bebido menos de 8 pintas (o vasos de vino blanco las señoras), la temperatura no llegará a 10 grados y lloverá…

    Esas son las mejores patatas fritas con vinagre y ese el mejor momento.

  8. Verónica
    Publicado: 14 8/12 a las 14:12 | Permalink

    marks y spencer food tiene sus salt and vinegar; las defino: a quienes les guste la textura de la lays gourment, que algunas entendemos que con ellas se inventó el plástico masticable, que es divertido masticar plástico pero tú querías papas que para eso las compraste…. bueno, pues ya suman algún punto a su favor. Lo que me enfureció fue lo del vinagre, en el paquete ponen que es vinagre balsámico, no de módena -no son tan zoquetes los ingleses-, lo que no te dicen es que son vapores de vinagre, no sabor a vinagre en sí; en cuanto abres el paquete te da la bofetada, es como si el vinagre pudiese ser rancio y en la boca igual. Una estafa. qué desastre, con la ilusión que me hacía!!!

  9. Carmen
    Publicado: 23 8/12 a las 11:25 | Permalink

    Hola Carmen (siempre me resulta muy raro llamar a otra persona por mi nombre).

    Hace poco que leo tu blog y tengo que decirte que me encanta, de hecho estaba poníendome al día con entradas anteriores, cuando me he encotrado con este magnífico post.

    Entre mis amigos me siento una apestada por mi amor incondicional a las Lays vinagreta, pero me has hecho sentirme mucho mejor al saber que no soy la única a la que les gustan este magnífico regalo del cielo. Tenía miedo de que al no ser un sabor solicitado lo pudieran retirar del mercado!!!

    Por cierto, aunque no son lo mismo, pero las Salt & Vinegar de Pringles no están mal!

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