Cuenta la leyenda que por los años 80, un tal bardo madrileño, cuyo nombre es Sabina, Joaquín, cantaba aquello de “las niñas ya no quieren ser princesas”. Y razón tenía, porque nadie deseaba ser asediada por una madrastra requetemalvada, perseguida por un lobo devora-abuelitas, estar muerta en vida aunque te bese un príncipe ni tampoco casarse con una bestia tenga o no un gran corazón. A la generación de niñas que vino después, Disney y todo su azúcar las convirtió en coleccionistas de muñecas rosas, aunque vistan sari o cola de pez. Y ahora que las princesas de verdad son de clase media y estudian o trabajan, llevan vaqueros y compran en Zara, el mundo del cine se confabula para que las de mentira muestren su lado guerrero y las malas sean tan fascinantes y hermosas que ya no den grima, sino envidia.
Mientras, en el mundo real, el imaginario de los cuentos clásicos tal y como nos los trajeron los hermanos Grimm y Perrault sigue sirviendo de inspiración, especialmente para mentes creativas de la joyería y la bisutería.
Blancanieves: no importa la versión que se haga de ella, -gótica, dulzona o muda, como la película española con Maribel Verdú que se estrena el próximo 28 de septiembre- esta historia es y será siempre un hit. ¿Será por la manzana? Consigue la tuya y cíñetela al anular: ésta tan verde es de Pieces (6,40 € en Asos). La roja mordida, para colgarte al cuello, es tan realista que sólo su tamaño advierte de que no es un alimento. Es de Onch Movement (60 $, 48 €) y responde al nada equívoco nombre de The Poison Bite (el mordisco envenenado).
Alicia: la curiosa niña que deambula por un país onirico -y repleto de guiños matemáticos-, que se topa con conejos apresurados, gatos sonrientes y sombrereros locos ha dado pie a numerosos actos de creatividad, de películas a canciones, desde la publicación del libro de Lewis Carroll en 1865. Si te atreves a encoger como ella, prueba el bebedizo del colgante de Pendientera (24,50 €) y combínalo con otros objetos emblemáticos de su viaje repleto de maravillas -el reloj, los naipes, la tetera, la llave…- que componen la pulsera (30 €).
Cenicienta: una calabaza por carroza no la puede tener cualquiera. Cenicienta se ganó la simpatía del hada y la consiguió. Si es tu carruaje soñado, puede ser tuyo en formato charm en plata (20 $, 16 €) para llevarlo siempre puesto. Para las fans del zapato de cristal, este anillo también en plata (49 dólares neozelandeses, 32 €) de Good as Gold.
Erase una vez…

3 Comentarios
Muchas gracias por mostrar mi trabajo en este bonito post Victoria.
Con tu trabajo se pueden hacer más de 300 posts! Gracias a ti.
Buen post y buenos artículos Pendientera.
Saludos