El País

Día 30: La primera vez que practiqué la meditación

El día que decidí pasar de internet, es cierto que, tal y como le hice saber a él personalmente, gané tiempo que dedicar a actividades más productivas, pero también gané tiempo para mí, para estar a solas con mis pensamientos. Y aunque creí que esa sería la mejor parte, porque siempre lo he pasado muy bien conmigo misma, descubrí para mi sorpresa que no era así. Fue parecido a cuando una de esas parejas con un hijo frenético e hiperactivo, consigue librarse por un día de él, y entonces ambos descubren que su relación ya no es tan sólida como antes, que en realidad no tienen nada que decirse el uno al otro.

Mientras hubo un tiempo en que llegaba a anular planes con amigos para darme el lujo de estar una tarde sola en casa, desde hace unos meses soy una de esas personas que, nada más entrar por la puerta, enciende la tele con el único objeto de escuchar voces de fondo.

Decidí probar la meditación hoy, porque era algo que requería poco tiempo y porque pensé que sería un buen plan para reconciliarme conmigo misma; la cena romántica de la pareja con el niño esquizofrénico.

El problema es que nada más oír la palabra “meditación” mi cinismo se sube a un campanario con un rifle de francotirador y la misión de aniquilar cualquier tipo de pensamiento constructivo. Me ha llevado un rato, pero finalmente he dado con un artículo que, con alguna herida superficial, ha logrado burlar al francotirador, y a partir del cual he descubierto esta guía paso por paso, a la que sólo iba a tener que dedicar diez minutos de mi vida.

Ha sido espantoso.

Antes de sentarme estaba segura de que sería una experiencia inocua, en el mejor de los casos relajante, en el peor de los casos aburrida. Y he terminado llorando, sin saber muy bien por qué.

Pero al menos ha servido para tomármelo en serio.

Podría haber contado cualquier chorrada aquí (de hecho, podría haberme ahorrado incluso esos diez minutos y habérmelo inventado todo), pero la sorpresa de haber sufrido tan mala experiencia superaba al propio malestar, y he vuelto a leer un poco más sobre el asunto.

El método de Headspace me ha convencido porque las ilustraciones son bonitas y así de fiable es mi criterio, y porque en el primer vídeo compara la mente con un estanque; la metáfora que más se ajusta a lo que me pasa últimamente. Desde hace unos meses cualquier suceso, cualquier inconveniente, cualquier imbécil puede venir y lanzar una piedra a mi estanque y hacerlo agitarse durante días, cuando antes esa zona estaba rodeada por un perímetro de alambre de espino y cien miembros de las SS patrullando con sus rottweilers.

He vuelto a intentarlo, esta vez con el podcast (aquí sin tener que registrarse), y el resultado ha sido infinitamente mejor. Sé que tiene que ver con que la presencia de una voz, aunque sea grabada, pero la experiencia sigue siendo válida y estoy decidida a seguir el programa los nueve días siguientes.

Eso sí, si de ésta acabo encendiendo varitas de incienso en casa, no importa que extienda hacia vosotros los brazos en un gesto pacífico, por favor, matadme (disparad a la cabeza).

Lo que mejor recordaré: Lo fácil que pensé que sería este memorama y que resultase ser un infierno.

Ilustración: Cristina Guitián para The Guardian

Esta entrada fue publicada en Mental

7 Comentarios

  1. Publicado: 23 10/11 a las 18:44 | Permalink

    Probaré, seguro.

  2. Isabel
    Publicado: 23 10/11 a las 20:46 | Permalink

    Me ha gustado tu experiencia, estoy segura que es una de las que te dejará huella y te apetecerá repetir.
    Ánimo y a por ello!!

  3. Paola
    Publicado: 24 10/11 a las 0:17 | Permalink

    perdón si lancé una piedra a tu estanque

  4. Publicado: 24 10/11 a las 11:14 | Permalink

    Al principio es duro, pero luego uno se va encontrando más a gusto y pasan cosas curiosas ;)

  5. yanory
    Publicado: 3 11/11 a las 17:42 | Permalink

    Me encanta!! lo intentare!

  6. Capitan Trueno
    Publicado: 14 11/11 a las 4:52 | Permalink

    muchas cosas curiosas e incluso paranormales. el aquietar la mente facilita que el inconsciente sea mas asequible y uno termine for conocerme mejor asi mismo y pues por que uno ha venido aqui. toma practica y no es facil pero es buena herramienta.

    de lo que somos conscientes es una pequeña parte de lo que somos. y hay mucho, muchisimo mas.

    luz y amor

  7. Publicado: 14 11/11 a las 11:20 | Permalink

    Entre cínicas anda el juego.
    Esta fue mi primera experiencia meditabunda, lo había intentado todo para volver a dormir de manera natural, y me apunté a un curso de meditación de una semana. Aún me estoy recuperando de la experiencia:
    http://53squaremeters.wordpress.com/2010/11/12/beware-the-air-you-breathe/