Por mucho que Prada o Diane Von Furstenberg aprovechen el boom asiático con la apertura de tiendas en China, el negocio está mucho más cerca de lo que parece. Y es que aunque el comprador chino de productos de lujo tenga en casa el escaparate prefiere ir de shopping a Europa, donde pagan menos impuestos y disfrutan de los descuentos de un outlet.
Burberry, que ya ha catalogado a este tipo de comprador como TLC: Travelling Luxury Costumer, asegura que este grupo es mucho más poderoso que el propio mercado chino, que representa el 10% de las ventas de la firma inglesa: “Cuando los clientes chinos viajan gastan seis veces más que cuando están en casa”.
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