El País

La ‘brioche’ salarial

Se acabó. Ya no puedo echar la culpa a las políticas gubernamentales, a la falta de oportunidades, al machismo de los jefes ni a la mismísima ciencia, que no ha sido capaz de inventar la manera de que los hombres se queden embarazados.

Según un reciente informe del Centro de Estudios Políticos de Londres, el techo de cristal nos lo ponemos nosotras, elegimos los puestos de menos responsabilidad, no pedimos aumentos de sueldo, sino horarios más cortos, y, luego, nos quejamos. La investigación la firma Catherine Hakim, mujer y psicóloga. Hakim lleva años estudiando el fenómeno de la desigualdad laboral y ha sido asesora en diferentes procesos legislativos de normativas relacionadas con las cuotas femeninas en los puestos de dirección, las ayudas a la natalidad y las políticas de conciliación de vida familiar y laboral. Y ha llegado a varias conclusiones que pueden no gustar.

En primer lugar, que las medidas para la igualdad de oportunidades no deben pretender más que eso: poner a disposición de sus destinatarias oportunidades que pueden tomar o dejar. Por ello, su eficacia no debería medirse por puestos de responsabilidad conseguidos, sino en todo caso –esto lo añado yo– por puestos ofrecidos.

En segundo lugar que los países nórdicos, ese paraíso de ayudas sociales y de políticas de conciliación, tienen, contra toda creencia extendida, los niveles de segregación laboral y la brecha salarial entre hombres y mujeres de Angola, Senegal o Bahrein. He de reconocer que tras leer y releer este dato ya no se me ocurre un país donde refugiarme.

En tercer lugar, que las diferencias en los sueldos, en su mayoría, se deben a que los puestos de trabajo que se eligen no son los mismos.

Y, en cuarto lugar, que las mujeres lo que queremos en realidad es quedarnos en casa. En los países donde se puede completar el salario con subsidios gubernamentales por maternidad, las mujeres que deciden apostar por su carrera profesional no tienen hijos o tienen uno que ponen a cargo de otra mujer. Tras décadas estudiando las causas de la segregación laboral por sexo, las últimas investigaciones han comenzado a incluir la voluntad de las mujeres, quienes eligen entre tres estilos de vida:

- El enfocado en la vida laboral.
- El dirigo a la familia.
- Una combinación flexible de ambos.

El resultado es el del gráfico:

Fuente: elaboración propia a partir del estudio Feminist myths and magic medicine: the flawed thinking behind calls for further equality legislation (http://www.cps.org.uk).

¿Y los hombres? Sólo en Bélgica se les preguntó si querían dedicarse en exclusiva a la vida familiar. El 2% eligió esta opción (el 23% se quedaba con una combinación entre familia y trabajo y el 75% prefería aplicarse a lo profesional). Si lo que se busca es la igualdad, ésta debería empezar por las preguntas… En España menos del 60% opta por la conciliación y el 40% por la vida laboral. Parecido a lo que ocurre en Reino Unido, donde menos del 48% elegía la flexibilidad laboral por pasar más tiempo en casa y el 52% prefería emplearse en el trabajo. Y al revés que en Alemania, donde el 33% elige una combinación entre familia y trabajo frente al 67% de los que prefieren solo trabajar.

A nosotras no parece importarnos demasiado. En toda Europa –y en los países nórdicos no menos– las mujeres deciden casarse con hombres con mayor nivel de estudios y que ganan más dinero. Vamos, casarse bien, de toda la vida. En Noruega, por ejemplo, solo una tercera parte tiene ingresos similares a los de su pareja (en realidad, cobran una cuarta parte menos), y los otros dos tercios ganan mucho menos que sus maridos.
Dicho esto, creo que se me está quemando el brownie.

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5 Comentarios

  1. luisa
    Publicado: 9 2/12 a las 13:50 | Permalink

    este articulo no podia ser más machista,menudo ejemplo para las mujeres más jóvenes ……

  2. ara
    Publicado: 9 2/12 a las 14:44 | Permalink

    Aboslutamente machista y fuera de lugar, creo que vives fuera del mundo amiga.

    Sin estadísticas, vida real:
    Por experiencia personal, 10 mujeres encargadas de limpieza con mucha carga de trabajo y un chico, que claro su puesto no puede ser el mismo, lo emplean de mantenimiento que lo que hacía, si era necesario, cambiar alguna bombilla y cobrar casi tres euros más la hora, con una carga de trabajo mínima.

    Así te podría contar muchas cosas, y decir que somos nosotras las que nos ponemos el techo… las mujeres también tenemos que aprender a decir lo que pensamos sin miedo, pero de ahí a que no queramos vivir bien.

  3. Eva
    Publicado: 9 2/12 a las 15:45 | Permalink

    Cada vez que esta chica escribe algo es para imponer aún más estereotipos y limitaciones a las mujeres. Así mal vamos! Y bueno luego ya lo del zapatito en el logo y el “periodismo de datos con estilo”, sin comentarios…

  4. l.morgan
    Publicado: 9 2/12 a las 21:30 | Permalink

    A la panda de ofendidas, de pelo corto rojo y bolso de Desigual… un poquito de ironía, por favor.

    • Eva
      Publicado: 9 2/12 a las 22:34 | Permalink

      ¿Cómo es eso del pelo rojo y el bolso? Que regalan tinte y complementos en algún lado y yo me lo he perdido? Qué poco glamour que tengo, hay que ver