El País

Diamantes son amores

Una amiga neoyorquina me contaba el otro día que a su prima le acaban de pedir la mano con un diamante de muchos quilates, que le ocupa media falange, y por el que el galán que la pretende ha pagado 5.000 dólares (3.800 euros). Una infamia, dice ella. La chica está avergonzadísima de la escasa calidad de la piedra. Por lo visto, una norma no escrita en Estados Unidos fija en tres meses de sueldo el precio que debe gastarse un hombre en su novia para convertirla en su prometida. En este caso, la factura debería haber ascendido a 10.000 dólares (7.500 euros). Mi amiga se apresura a matizar: “¡No todo el mundo lo hace! Porque hay veces que se llega al ridículo…”. Y tanto. Para su prima, lo que su novio se ha ahorrado en el anillo de pedida es directamente proporcional al interés que despierta en él la relación. Una barrabasada, vamos.

Fórmula para calcular el tamaño de un diamante

Pensé en Elizabeth Taylor, con tantos ex maridos como diamantes de primera línea, y me pregunté en qué se cimentaba la creencia de esta chica, que ya no confiaba en su matrimonio porque todo había empezado con una sortija que no estaba a la altura. Los datos desmontan su presunción, como no podía ser de otra manera. A medida que ha ido creciendo el número de anillos de compromiso que llevan diamantes en EE UU, también lo ha hecho la cantidad de divorcios. Campañas como “Un diamante es para siempre” o “Díselo con un diamante” han ayudado a que la piedra preciosa se convierta en el símbolo inequívoco del amor formal y su empleo en las pedidas de mano haya crecido en todo el mundo (abajo pueden verse también los datos de Japón), según el informe elaborado por Antwerp World Diamond Center (AWDC). Pero el diamante no garantiza la eternidad del amor; es más, la gema está destinada a sobrevivir a todas las relaciones que selle. No es sólo una certeza biológica, también lo avalan los datos al comparar la creciente presencia del carbono cristalizado en los anulares de las jóvenes casaderas con la cifra de los divorcios en Estados Unidos en los mismos años.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de AWDC

La comparativa de las sortijas con diamante con los divorcios en Japón no arroja ninguna conclusión, puesto que el número de rupturas en el país nipón se ha mantenido estable en todo el periodo (entorno al 1,5%).

El estudio del centro del diamante anticipa también un crecimiento del sector que puede alcanzar el 6% anual en la próxima década. El mercado asiático va a tirar de ese incremento en las ventas, gracias a una nueva clase media cada vez más fuerte, pero el informe considera un error desechar el mercado estadounidense (el mayor hasta ahora), pues no va a dejar de comprar (a la anécdota me remito). Y, por último, anuncia que los beneficios repercutirán sobre todo en los dueños de las minas de donde se extrae la codiciada piedra. Ya sabes, si tienes una veta sin explotar cerca de casa… Yo, por si sirve de inspiración, cuelgo el mapa con la ubicación de las 20 principales minas de diamantes del mundo. Suerte.

Fuente: The Global Diamond Industry. Lifting the Veil of Mystery.

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2 Comentarios

  1. rocio
    Publicado: 11 3/12 a las 14:03 | Permalink

    hola guapaaaaaaaaa
    me encantan las joyas, pero los diamantes aún mas, jajaj
    en http://www.itloves.com hay maravillas es de una diseñadora de moda espero que os guste tanto como a mi

  2. Publicado: 12 3/12 a las 14:44 | Permalink

    Si en España cualquier hombre tuviera q gastarse 7000 € en un anillo de compromiso se acababan los matrimonios y los divorcios