La receta de hoy es la mar de apañada, y lo mismo te sirve para ser la envidia de la oficina que para solucionar, con un esfuerzo mínimo, una cena con los amigos. Eso es lo que tienen las quiches, que con un poco de imaginación y los restos de cualquier cosa que ronde la nevera te permiten hacer un plato completo y de lo más resultón (y más desde que existen las masas preparadas frescas y de una calidad más que digna). A mí me gustan especialmente con verduras, porque su textura más bien ligera compensa bien la relativa pesadez de la masa y el relleno, con su nata, su huevo y su mantequillaza.
También van muy bien para colarles este tipo de vegetales a los niños, sobre todo a los que –como dice mi hijo Elvis– “no son tan fans” de lo verde. Que no digo que todas las criaturitas sean verdefóbicas, pero desgraciadamente haberlos, haylos. Aunque mi propuesta incluye brócoli, gorgonzola y nueces, os animo a que la tuneéis al gusto (o según lo que tengáis en la despensa) y la preparéis como más os apetezca. ¿Cambiar las nueces por pasas? Estupendo. ¿El brócoli por calabacín? También (aunque mejor si lo hacéis un poco al vapor o salteado con muy poco aceite, para que no quede pesado). ¿El gorgonzola por bacon, salmón o brie? ¡Pues claro! El caso es tener siempre una masa preparada en la nevera para solucionar cualquier eventualidad y triunfar si, como le pasaba a Isabel Presley en este anuncio, aparecen 50 invitados por sorpresa. Además, especialmente ahora que ya hace frío, ¿no os da mucha sensación de hogar un horno encendido? Es como la chimenea de los que no tenemos chimenea…
Ingredientes para 4 porciones
- Un paquete de masa quebrada (si queréis prepararla en casa, aquí podéis encontrar la receta)
- 400-500 grs. de brócoli fresco (dependiendo del tamaño, puede ser uno o un poco menos)
- Una cebolla
- 100 grs. de gorgonzola
- Un brick (200 ml.) de nata líquida para cocina o leche evaporada
- Unas 16 medias nueces
- 2 huevos
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta
Preparación
Precalentar el horno a 180 grados. Poner la pasta brisa en un molde (las preparadas suelen ser redondas), pinchar con un tenedor y cubrir con papel de horno, poniendo encima algunos garbanzos para que la masa no suba. Cocinar unos 20 minutos. Mientras, separar los floretes del brócoli, dejando trozos medianos enteros para que se reconozca la textura. Cocinarlos al vapor unos cinco minutos, tienen que quedar bastante al dente porque se van a volver a cocinar después con la quiche. Picar y pochar la cebolla con un poco de aceite de oliva virgen extra, hasta que esté doradita. Sacar la masa del horno (no apagarlo) y dejar templar unos cinco minutos. Disponer encima los trozos de brócoli, las nueces y el gorgonzola a trocitos. Mezclar la nata líquida con los huevos, salpimentar (yo le puse un poco de tomillo) y mezclar con la cebolla. Volcar con cuidado en la quiche, vigilando que quede bien repartido. Devolver al horno unos 25 minutos más, hasta que esté dorado y apetitoso, y dejar enfriar antes de meter en el tupper para que la masa no quede chicletosa. La quiche ya es un plato completo, pero se puede acompañar con una ensalada. Yo lo habría hecho, pero no pude ni hacer la foto yo misma porque alguien se la comió a traición mientras yo estaba fuera… Cuidado, porque un trozo de este manjar puede ser objeto de tangana familiar.
Postre recomendado: Aprovechando que ya hemos encendido el horno, ¿qué tal unas manzanas asadas?
Y mientras comemos un plato que recuerda tanto a Francia (aunque en realidad parece ser de origen alemán), un homenaje a uno de sus músicos más populares, Serge Gainsbourg. Genio e idiota a partes iguales, alcohólico y soez (Witney Houston lo sabía de buena tinta), pero sus canciones me chiflan… El clip es una parte de una película preciosa, Gainsbourg Vie héroïque, una especie de biopic mágico -dirigido por uno de mis dibujantes de novela gráfica favoritos, Joann Sfar– que no me canso de ver.

16 Comentarios
me parece maravillosa esta receta, éxito asegurado. La hago, como hice la del pastel de patatas, berenjena y lacón que fue eso mismo: éxito total.
Me quedo con todo. Con mi adorado Gainsbourg, mi querido Sfar, mi amado brócoli… Esta receta lo tiene todo para mí. Gracias!
La receta está bien, y la idea de cocina para tupper es genial, pero el estilo del texto se parece demasiado a El Comidista, ¿no? Serán afinidades electivas, y esto se puede tomar como un cumplido, pero molaría algo más personal… si hasta utilizas los mismos sufijos (mantequillaza) y palabros (ser “fans”)!!! Que conste que no lo digo en plan troll, sino como crítica constructiva. La calidad de las fotos también se podría mejorar un poco, a no ser que se busque el efecto casero cero profesional. ¿Y por qué no se publican recetas todos los días?
Hola Anónimo, la respuesta a tu comentario es fácil: Mikel es uno de mis mejores amigos, y pasamos mucho tiempo juntos. Igual por eso usamos alguna expresiones similares, pero vamos, lo de “ser fan” (sin s, esa viene del plural, porque hablo de niñoS), lo dice (como pone en el texto) mi hijo de 6 años cuando no quiere comerse algo. Más allá de eso, mi blog es totalmente personal. Gracias por el comentario.
Primer troll… XD
¡Esta me la apunto!
Te la cambio por la quiche de setas shitake y puerros con la que siempre triunfo.
Da gusto pasar por aquí y encontrar recetas para un vegetariano.
Gracias, Mónica.
Carlos, de Vegetal… y tal.
Te acabo de descubrir y te iré siguiendo, pues el tema “tupper” me interesa mucho (como te podrás imaginar) y la propuestas que haces son muy buenas ideas.
Gracias Marga! estamos en contacto, un abrazo!
Muy buena pinta. Lo intentaré. Una no sabe ya qué meter en el tupper que no sea más de lo mismo.
Contra un tupper aburrido, imaginación! y con la base de esta receta y cambiando los ingredientes, tienes mil combinaciones deliciosas: puerros y queso, calabacín, tomates cherry y trocitos de salchicha, manzana, idiazábal y bacon…
Apuntado. Lo intentaré. Una ya no sabe con qué llenar el tupper que no sea más de lo mismo.
¡Hola!
He visto tu blog por el enlace de un amigo en el facebook. Lo de cocina para tupper me parece una idea genial y por lo visto acabas de empezar el blog, así que te deseo muchísima suerte en este empeño; iré dándome vueltas por aquí para buscar inspiración a la hora de hacer la comida y para descubrir recetas nuevas.
Yo también estoy a punto de embarcarme en la aventura de ser bloggera (de momento sólo tengo un blog un poco cutrecillo en el voy probando y aprendiendo, pero estoy deseando empezar con “el de verdad” jeje).
esta muyfantastica esta recetaes una manera discreta de camuflar el brócoli asi los niños que no les gusta esta verdura se la comeran mas diver en forma de pizza.
Hola, acabo de hacer tu receta y tengo una crítica: No deberías aconsejar sobre el tamaño o diámetro del molde a utilizar? Con tus cantidades y mi molde no me queda “sumergido” por la mezcla de nata y huevo. Debe ser que mi molde es demasiado grande… Por lo demás, creo que va a estar muy rico.
Gracias!
Hola Mar, los moldes de quiches son bastante estándar, suelen medir 28-30 centímetros. Pero la cocina no es una ciencia exacta, y hay muchos factores que pueden haber influido (por ejemplo si has cortado el brócoli un poco más grande), pero eso no varía el delicioso resultado, no te preocupes. Un saludo!
Hice esta quiche ayer y me quedó deliciosa! Seguí todo a rajatabla, lo único que cambié fue la nata por nata vegetal por aquello del colesterol, y le eché todo el brick de 250ml para aprovecharlo, aún así me salió bastante finita (quizá batiendo los huevos primero y luego añadiendo la nata suba un poco más).
En cualquier caso, riquísima, incluso fría. Se la ha comido hasta mi sobrina de 7 años que no come brécol jamás.
Yo, como tu hijo, también soy fan. Y de Mikel también.
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